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Luis Ramos: Estamos sembrando educación para el futuro de Venezuela

Cuando hablamos de Maracaibo, estado Zulia, es imposible no pensar en el valor de su gente, en sus ganas de seguir trabajando y de construir país a pesar de las adversidades. Ni el esfuerzo, ni la motivación descansan y mucho menos lo hace la solidaridad de cada uno de sus habitantes.


Bajo esa premisa se crea la Fundación Generación de Esperanza, una organización comunitaria que nació con un simple gesto de solidaridad de uno de sus fundadores, Luis Ramos, y que hoy visualiza un futuro en el que pueda seguir creciendo y sembrando valores.

De profundas creencias y valores cristianos, Luis Ramos es un padre, profesional y emprendedor que empezó su labor como líder comunitario en el 2015, cuando fue candidato a la Asamblea Nacional por un partido independiente, gracias a que fue en ese tiempo cuando “empecé a convivir con los jóvenes y con las comunidades, me motivé. Terminé la campaña, quedé de tercero y junto con otros muchachos creamos esta idea y la trabajamos poco a poco hasta que se consolidó y se le dio el nombre y la figura. Avanzamos con los jóvenes con pequeños talleres y tratando darle forma, ahí comenzamos”. En una entrevista para la Red Actívate y Construye, nos cuenta como una idea terminó en un gran proyecto que todos los días trabaja para ayudar y motivar a las comunidades del Zulia.

¿Cómo nació la organización Fundación Generación de Esperanza?

El principio de todo fue cuando mi esposa y yo quisimos ayudar a un muchacho que tiene síndrome de déficit de atención, pero que era muy bueno pintando. Lo conocimos y le quisimos regalar la lista escolar, más unos útiles para pintar. De eso ya hace 4 años y fue algo sorprendente porque en ese momento fue solo una lista, pero al año siguiente regalamos 5 y el año pasado fueron entre 25 y 30 listas.

Esa fue la motivación. Fuimos altruistas al principio, pero luego se fue sumando mucha gente que nos ayudaba a ayudar, así que un día en la sala de mi casa nos reunimos Yangri Millan, Claudia Machado, Sara Mendez y mi persona para ya darle vida y forma a esta visión, y nació el nombre Generación de Esperanza.

¿Qué le motiva a realizar trabajo comunitario?

Trabajamos con los niños gracias a muchos jóvenes que nos están apoyando y, aunque no lo vean, se están capacitando en ayudar a otras personas y eso es lo que se llama Generación de Esperanza.

Cuando estaba en campaña, trabajé con muchos jóvenes que estaban desorientados, así que los invite a trabajar en la Fundación, donde no solo ayudamos a los niños, también el joven se autoayuda a ser un poco más sensible y me motiva esa parte, el ayudar a los jóvenes a ver esa realidad que hay en otros lugares, a no quedarse encerrados en sus casas o solo en su espacio de universidad y que no vean más allá, que cambien su conversación y que no solo sea expresar crisis, sino que cuente como han sido el motor para ayudar a los demás, esa ha sido la meta de la organización.

¿Cuáles han sido los obstáculos que han enfrentado y cómo los han superado?

Los obstáculos han tenido que ver con el presupuesto. Queremos hacer muchas cosas, pero a veces el presupuesto nos ha limitado un poco; sin embargo, hemos sido bendecidos con mucha gente que nos ha ayudado.

Otras dificultades han sido la infraestructura, logística, el transporte y este año ha sido el problema de la luz. Abrimos una tercera Casa Esperanza, pero la primera, la de Belloso, tuvimos que suspenderla un tiempo por el tema del agua y luego por luz, pero como dije en una reunión de la Red Actívate y Construye, no podemos achacar todo a la situación país porque gracias a eso existen este tipo de fundaciones que cuidan al niño, que lleva comida, que brinda salud.

No podemos aferrarnos al “no, por la situación país”, porque siempre va a ver una situación país, por eso es que surgen más y más fundaciones. Lo que tenemos que hacer es reinventarnos y, aunque a veces quisiéramos abarcar mucho, debemos ir poquito a poquito con lo que se pueda, porque así se logra mucho.

¿Cómo definiría su organización ahora y el trabajo que han realizado?

A pesar del poco tiempo, he estado muy impactado. La reacción de la gente ha sido bastante contagiosa. El año pasado, en una entrega de alimentos en la calle, estimamos una meta de entregar 50 platos de comida, pero unos amigos se unieron y logramos recaudar 200 platos. Mucha gente se va contagiando de lo que uno hace, que lleva bastante corazón y sentimiento.

Y así vamos. A principios de este año nos llegaron donaciones de más de 30 bolsas de comida, hay personas que quieren que vayamos con Casa Esperanza a su sector y ayudemos a los niños, así como mucha gente se ha querido sumar y, a veces, debemos hacer muchas planificaciones para ponerlos a trabajar y de verdad eso me contenta mucho. Ha su un gran trabajo que también hemos podido realizar gracias a nuestros colaboradores la organización “Un encuentro con Jesús”, la Iglesia Plenitud, Dualaileth Music, Itiel Lopez, Yurgelis de Lopez, Cristian Duran, Cindia Duran, Grupo Musical Neos, Jesús Narvaez y Joselyn Narvaez.

¿Cuál ha sido la experiencia más significativa con su organización?

Una vez se nos presentó el reto de ir a un hospital y montar un concierto en el estacionamiento junto a varias organizaciones, entre ellas "Un encuentro con Jesús". Llegamos a la unidad pediátrica y fue increíble. Pudimos repartir alimentos y globos, tuvimos mucha colaboración incluso de una brigada de estudiantes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes se contagiaron de la alegría y nos ayudaron a repartir los globos.

Logramos organizar este concierto con voluntarios y organizaciones, al que asistieron entre 500 – 1000 personas. Un mes y medio después lo repetimos, pero más pequeño y dentro del hospital. No solo fue llevar alimentos, también llevamos títeres, música y palabras de aliento, fe y esperanza para los pacientes y sus familiares. Fue una experiencia fuera de lo normal.

¿Cómo visualiza a su organización en mediano plazo?

A mediano plazo va creciendo poco a poco, como paso de hormiguita, en varios sectores. Por ejemplo, el año pasado comenzamos en Villa Baralt con 10 niños y, hace como un mes, hicimos una actividad con los padres y pudimos ver como todo el sector ya estaba involucrado. Y ahora vamos a comenzar en otro sector. Son esos pequeños focos los que nos van a proyectar a algo más grande.

Mi visión a futuro es tener, no solo una sede propia, sino también un auditorio o salón de conferencia Generación de Esperanza, en el que se dicten talleres, clases y donde los jóvenes reciban formación, esa es la visión a donde queremos llegar. Hay que pensar en grande.

¿Cuál frase identifica a su organización?

Tenemos la frase “Sembrando para el futuro”, que eso es lo que estamos haciendo ahorita. Estamos sembrando formación y educación en los niños para el futuro de Venezuela. Estamos formando a esa generación que traerá esperanza al país y al mundo.

¿Qué mensaje le da a las demás organizaciones de la Red Actívate y Construye?

Yo sé que a veces hay desanimo por la situación del país, pero gracias a eso existimos como fundación y es gracias a eso que la Fundación Empresas Polar crea la Red Actívate y Construye, para que entre uno y otro se conozca y se apoye, porque se entiende la situación país, pero si trabajamos por separado nos va a afectar mucho más que si trabajamos en red, solo así podremos avanzar empezando con pequeñas cosas y nunca deteniéndonos por lo poquito o por lo mucho que tengamos.

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