La identidad mirandina se vistió de fe y compromiso ambiental este mes. En una iniciativa que destaca por su originalidad y respeto al entorno, el Consejo Comunal El Cumbito organizó la tradicional festividad de la Cruz de Mayo, logrando que la fe cristiana y la conciencia ecológica caminaran de la mano por las calles de la parroquia San Pedro de los Altos.
Una tradición que cuida la casa común
Este año, la emblemática cruz tuvo un significado especial. Bajo el liderazgo de los voceros del Consejo Comunal, los vecinos se unieron para elaborarla íntegramente con materiales de reciclaje. Este gesto no solo honra la tradición de pedir por las buenas cosechas y la llegada de las lluvias, sino que envía un mensaje claro de sostenibilidad y amor por la naturaleza a toda la comunidad.
El pasado domingo 3 de mayo, la comunidad se movilizó para llevar este símbolo a la capilla del sector, donde recibió la bendición en un acto que reafirmó el liderazgo social y cultural de la organización en la zona.
La unión vecinal como motor
La jornada reflejó la gran capacidad de convocatoria del Consejo Comunal Cumbito. Entre cantos, oraciones y el entusiasmo de los habitantes, se demostró que el trabajo coordinado es el verdadero alma de la parroquia.
Miguel Martínez, vocero del Consejo Comunal, resaltó la importancia de esta unión: “Esta actividad demuestra que nuestra gestión, sumada al respaldo de la comunidad, mantiene vivas las costumbres. La fe y la cultura son pilares fundamentales de nuestra identidad mirandina”.
Un inicio de mayo con propósito
Bajo el amparo de la Santa Cruz, los vecinos de Cumbito iniciaron el mes pidiendo por la prosperidad de sus tierras y la salud de sus familias. Con esta actividad, la comunidad de San Pedro de los Altos no solo mantiene viva una tradición centenaria, sino que establece un precedente de creatividad y respeto ambiental que inspira a toda la red.or sus líderes sociales, pidieron por la prosperidad de sus tierras y la salud de sus familias bajo el amparo de la Santa Cruz.


