El martes 1 de julio de 2025, la arcilla se convirtió en la excusa para el encuentro, el aprendizaje compartido y el abrazo colectivo. Así, 25 abuelos y abuelas de distintas parroquias de Caracas se reencontraron con la creación, el juego y la compañía en un taller de barro. La actividad se realizó en el Club del Buen Consejo, en la parroquia Caricuao, en el Distrito Capital, y reunió a participantes de los clubes El Esfuerzo y El Samán (La Pastora), La Resurrección del Señor y El Buen Consejo (Caricuao), además de adultos mayores de Macarao y Catedral.
Durante la jornada, los participantes no solo aprendieron a trabajar el barro, sino que también compartieron historias, risas y silencios que se moldearon en comunidad. De hecho, entre ellos participaron personas con discapacidad visual, quienes aportaron una sensibilidad distinta al proceso, recordándonos que la inclusión real se construye en los detalles y en la escucha activa.
Para muchos, entonces, fue más que una actividad artesanal. Fue un espacio donde sentirse útiles, vistos y acompañados. Un momento para reconectar con la creatividad, pero también con los demás. Por ejemplo, en tiempos donde la migración ha dejado vacíos en muchas familias, encuentros como este permiten tejer redes de afecto que sostienen y alivian.
Desde la Asociación Civil Escuela de Vecinos La Pastora celebramos profundamente lo vivido y agradecemos a la Fundación Empresas Polar por apoyar iniciativas que fortalecen la salud emocional y el bienestar de nuestros adultos mayores.











