Hay visitas que te cambian el ritmo del día, y la que vivió El Cumbito el martes 24 de marzo de 2026 fue una de esas. En San Pedro de los Altos, donde el frío de la tarde invita a guardarse temprano, los vecinos decidieron hacer lo contrario: salieron a la calle para recibir al Nazareno Peregrino.
No fue un evento de grandes anuncios, sino un encuentro de fe que comenzó a eso de las cinco de la tarde. La imagen llegó recorriendo esa ruta que busca tocar los 122 sectores de la parroquia, y en El Cumbito ya lo estaban esperando.
Un Vía Crucis entre vecinos
Lo más bonito fue ver cómo las familias abrieron sus puertas. No se quedaron solo en la plaza; la imagen caminó por las calles principales mientras la gente rezaba el Vía Crucis. Cada parada era especial porque se hacía frente a los altares que los propios vecinos prepararon con lo que tenían en casa: flores, velas y mucha esperanza.
Allí, entre estación y estación, se pidió por lo que importa: por la salud de los abuelos, por la tranquilidad en las casas y por que no falte la unión en el sector. Fue un momento de esos que te hacen sentir que, a pesar de los problemas, la comunidad sigue siendo una gran familia.
Una noche de calma y un relevo de fe
El Nazareno se quedó a dormir en el sector, como un invitado más. Fue una noche de reflexión, de esas que regalan un respiro antes de volver a la faena diaria. A la mañana siguiente, con el mismo respeto con que lo recibieron, los vecinos de El Cumbito entregaron la imagen a la comunidad siguiente, para que el recorrido siga llevando su mensaje a cada rincón del estado Miranda.
Al final, más allá de la tradición, lo que quedó en El Cumbito fue esa sensación de paz y la satisfacción de saber que, cuando nos unimos por algo bueno, las calles se sienten más nuestras que nunca.mensaje de fe llegue directamente a los hogares, ofreciendo un espacio de calma y oración comunitaria antes del descanso diario.












